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DEFINIENDO PARA COMPRENDER Y ANALIZAR: EL TURISMO COMO ACTIVIDAD
Del
libro: Antropología y turismo ¿Nuevas hordas, viejas culturas?.
Autor: Agustín Santana. Editorial Ariel. Barcelona. 1997. Páginas:
46-52.
Aceptando el proceso turístico como fuertemente
marcado por múltiples factores, serán turistas Aun comerciante que
visita una feria extranjera, un enfermo que acude a un balneario, un
creyente que peregrina a un santuario o un técnico que interviene
en un congreso@ (Fdez. Fuster, 1985:22), además de todos aquellos
que viajan por placer, descanso o aventura. Y esto es así porque la
>industria= de los viajes se ha apoderado de la totalidad de los
desplazamientos que se practican e impliquen una estancia fuera del
hogar.
Estos individuos, visitantes de otro lugar, son asignados por sus
anfitriones y por sus compañeros de viaje como >turistas=,
muchas veces en el grotesco sentido del término. El estereotipo de
las gafas de sol, camisa de flores, sandalias con calcetines y cámara
de fotos o vídeo, recubre, más bien disfraza, al individuo que
unos días antes seguramente habrá estado como anfitrión. En la
Aldea Global, todos jugamos ese doble papel de turistas y
anfitriones, colonos y colonizados, en tanto que los principales países
generadores de turistas son también destinos importantes (Urbain,
1993:16). El turista, ese viajero ambiguo, es hoy cualquier persona
que viaja, intercomunicando experiencias y estereotipos culturales,
pero también generando beneficios. Lo que cuenta, como hemos ya
tipologizado, no es sólo el motivo del traslado, sino también el
comportamiento de los individuos, en ese otro entorno, hacia los demás
y hacia sí mismo, en el sentido del alojamiento, compras, uso del
transporte, llamadas telefónicas, actividades en horas libres,
encuentros e intercambios cara a cara, etc.
Sin embargo, turista y turismo no son realidades
equivalentes y entonces )cómo hemos de referirnos al turismo? Esta
no es una cuestión vanal, antes bien se presenta como un problema
complejo de resolver, puesto que según como hagamos mención a él
le estamos cargando de significado y de connotaciones positivas o
negativas, podrá relacionarse con otros conceptos, será enmarcado
en teorías y en concepciones, se estará hablando de símbolos,
economía, desarrollo o cultura.
Es por ello que se hace necesario clarificar qué y cómo
entendemos el turismo, de manera que las investigaciones, desde el
momento de su diseño, puedan (deben) explicitar la naturaleza de su
objeto de estudio, dando así un primer paso para evitar la mera
descripción de manifestaciones (Molina, 1991:17) y adentrarse en el
campo del análisis, las
explicaciones y las posibles predicciones.
Partiendo de lo dicho, de la generalidad de formas
que puede tomar el turismo, es fácil entender que uno de los
problemas teóricos que se plantean en la antropología del turismo
es la propia definición del término. Frechtling (1976:59)
sugiere una serie de requisitos que aquella ha de cumplir: (1) ser
discreta y no ambigua, debiendo definir claramente una actividad
como distinta de otras; (2) facilitar la cuantificación y medida,
tal como se hace con otros objetos; (3) facilitar por medio del
lenguaje la comparación con otros estudios, Aañadiendo continuidad
a la investigación y permitiendo el desarrollo de un cuerpo
acumulativo de conocimientos@.
En general, el turismo ha sido definido (Fdez. Fuster,
1985:26-7) como:
(a) Conjunto de turistas.
(b) Fenómenos y relaciones que la masa turística
produce a consecuencia de sus viajes.
(c) Todo el equipo receptor (hoteles, agencias de
viajes, transportes, ...).
(d) Efectos negativos o positivos que se producen en
las poblaciones receptoras y las limítrofes con estas.
(e) Efecto que se produce en un núcleo receptor
cuando se corta la afluencia turística.
A partir de ello se pueden distinguir entre aquellas
que resaltan el lado dinámico del fenómeno (cambio de lugar), el
lado estático (estancia), el lado teleológico (motivaciones) y el
lado consecuencial, con el añadido de algunas, las menos, con
intención de alcanzar un carácter holístico, que incluya no sólo
los tres aspectos indicados, sino que además pongan de manifiesto
las categorías económica y técnica (Lieper, 1979).
Siguiendo a Fernández Fuster (1985), parece ser que
las primeras referencias, aún en la prehistoria del turismo, son
realizadas desde su carácter dinámico, haciendo hincapié en el
viaje en sí mismo, y teleológico. Así, hacia 1760 se utiliza la
expresión Ato make a tour@ para indicar un tipo concreto de
circuitos de viaje donde se visitan lugares con el fin de recrearse
o hacer negocios, donde el viaje implica ya una idea de giro, esto
es, de vuelta al punto de partida. Pero las definiciones,
propiamente dichas, no son enunciadas hasta bastante después. En
1929, Glucksmann lo entiende, circunscribiéndose al sujeto agente,
como un vencimiento del espacio por personas que fluyen a un sitio
donde no poseen lugar fijo de residencia; añadiendo Schwinck que
las motivaciones están relacionadas con el espíritu, el cuerpo o
la profesión, con lo que engloba la práctica totalidad de los
viajeros.
El placer y la temporalidad limitada del viaje, los
encontramos en la definición de Bormann (1930) que, a su vez,
excluye los viajes realizados para trasladarse al lugar de trabajo.
Posteriormente, Morgenroth, entendiendo el turismo como un consumo
de lujo, se refiere a él como el tráfico de personas que se alejan
temporalmente de su lugar fijo de residencia para detenerse en otro
sitio con objeto de satisfacer sus necesidades vitales y de cultura
o para llevar a cabo deseos de diversa índole, únicamente como
consumidores de bienes económicos y culturales.
En el período de preguerra (Segunda Guerra Mundial)
el impacto en los núcleos receptores comienza a tomar un cariz
importante y, algunos como Glucksmann, comienzan a advertir que en
las definiciones formuladas hasta entonces se había olvidado algo:
el Apuerto del turismo@, esto es, el área de destino. Introduciendo
el lado estático y el consecuencial en su redefinición del turismo
de 1935: turismo es la suma de las relaciones existentes entre
personas que se encuentran pasajeramente en un lugar de estancia y
los naturales del lugar.
A partir de este desarrollo, Fdez. Fuster (1985)
considera como la más completa a la definición ofrecida por Krapf
y Hunziker (1942), que entiende que el turismo es el conjunto de
relaciones y fenómenos producidos por el desplazamiento y
permanencia de personas fuera de su lugar de domicilio, en tanto que
dichos desplazamientos y permanencia no estén motivados por una
actividad lucrativa. Esbozándose, con ello, la idea del >sistema
turístico=.
En 1950, la Organización Mundial de Turismo, define
el turismo internacional como la estancia de visitantes temporales
por más de veinticuatro horas en un país visitado y el propósito
del viaje esté enmarcado en el ocio o los negocios (Lieper,
1979:393). A la par de ésta, algunos que desean la aplicación y
reconocimiento del turismo como una verdadera industria, la amplían
y modifican considerando al turismo como Ael agregado de todos los
negocios que directamente proveen bienes o servicios para facilitar
actividades de negocios, placer y ocio fuera del hogar habitual@ (S.L.J.
Smith, 1988:183). En este sentido, el turismo está considerado básicamente
como una industria que vende/renta servicios, bajo el intento explícito
de que las motivaciones de los viajeros no tienen importancia en la
definición (si bien reconocen que lo son en extremo para el sector
marketing).
Ahora, si bien esta definición estática debe ser de
suma importancia para lo que Burkart y Medlik (1974:3)
llamaron Apropósitos estadísticos, legislativos e industriales@,
es insatisfactoria para la mayoría de los trabajos antropológicos,
tanto por su amplitud excesiva como por su esterilidad teórica que
abandona los aspectos teleológico, consecuencial y dinámico del
turismo.
Más recientemente, en los estudios realizados desde
la década de los setenta, se muestran notables diferencias tanto de
filosofía general como de perspectivas ideológicas y
aproximaciones teóricas. Ello, siguiendo a Cohen (1984:374-6), ha
producido una variedad de aproximaciones conceptuales que modifican
según sus intereses la definición. Estas son:
(1) Turismo como hospitalidad comercializada
(Cohen, 1974:545-6). Se proponen concebir el proceso turístico como
una comercialización de la tradición en las relaciones
turista-anfitrión, en la cual los extraños ocupan un rol temporal
y un estatus de >cliente= en la sociedad visitada. De manera que
se >industrializa= la hospitalidad y se vende temporalmente al
turista. Esta aproximación provee de elementos tanto para el
estudio de la evolución y dinámica de las relaciones entre
turistas y locales, como para el análisis de los conflictos entre
roles e instituciones del turismo.
(2) Turismo como agente democratizador. Esta
perspectiva genera algunos trabajos importantes sobre transformación
histórica de los roles desempeñados por el turismo tanto en las áreas
de destino como en las generadoras (Turner y Ash, 1975).
(3) Turismo como una moderna actividad de ocio.
El turismo es visto como una moderna actividad de ocio (Dumazdier,
1967:123-38; Pearce, 1982:20) y el turista como >una persona
ociosa que además viaja= (Nash, 1981:462). Esta aproximación,
informando sobre las investigaciones macrosociológicas e
institucionales sobre el turismo, contempla el ocio como una
actividad libre de obligaciones.
(4) Turismo como una moderna variedad del
peregrinaje tradicional. Propuesto por MacCannell (1973:589) y
Graburn (1977), identifica el turismo como una forma de >sacred
journey=.
(5) Turismo como una expresión cultural. El
turismo es una de las influencias modernizadoras e impulsoras de la
instrucción, haciendo que se modifiquen los valores y cambien las
actitudes humanas en todas las civilizaciones (de Kadt, 1979:12).
(6) Turismo como un proceso aculturativo.
Tratando de integrar el estudio del turismo en el sistema de la teoría
de la aculturación, destaca el enfoque de los efectos del turismo
sobre la cultura local-anfitriona (Nuñez, 1963:347-78).
(7) Turismo como un tipo de relaciones étnicas.
Integra el análisis del turismo en el campo de la etnicidad y las
relaciones étnicas (Pi-Sunyer, 1977; Gamper, 1981), siendo su mayor
proponente van der Berghe (1980). Graburn (1976: 23-30) enlaza esta
aproximación con el impacto sobre la producción de arte étnico
para el mercado turístico.
(8) Turismo como una forma de colonialismo.
Formulada por Nash (1977), se enfoca sobre el rol que desempeña el
turismo como creador de dependencias entre la metrópoli (generadora
del turismo) y la periferia (receptores del turismo) en una réplica
de las relaciones coloniales o formas >imperialistas= de dominación
y subdesarrollo cultural.
Tales definiciones han contribuido a que algunos
(Cohen, 1984; Mathieson y Wall, 1986; Nash, 1987; Lea, 1988; Miller,
1989; Boullon, 1990; Molina, 1991; Beni, 1993; entre otros
enmarcados en la plataforma basada en el conocimiento) propusieran
otras de carácter holista que conforman el turismo como un proceso,
como un sistema que los investigadores definen como abierto. Este
constituye un modelo referencial dinámico, flexible, adaptable y de
fácil comprensión (Beni, 1993:8), sobre el cual pueden organizarse
los estudios (Peck y Lepie, 1977:159) que, así enlazados, facilitarán
su análisis y podrá obtenerse una proposición con validez
transcultural (Nash, 1987:3), superando la limitación a un tipo
específico de turistas en un momento y lugar también específicos.
Un ejemplo temprano de tales intentos lo constituye
lo que Cohen (1984:383) denominó >aproximación genética=
que fue planteada por Forster en 1964. Ésta centra su atención
en la naturaleza procesual del turismo, el cual Acrea un nuevo tipo
de causación acumulativa y, últimamente, una nueva base económica@
(1964:218) al penetrar en una nueva área. Por otra parte,
Noronha (1977:17-27) elabora un modelo general, basado en el
desarrollo del fenómeno turístico, que consiste en tres estadios:
descubrimiento, respuesta e iniciativa local e institucionalización,
donde los locales van perdiendo gradualmente el control según
aumenta el desarrollo, en tanto que se caracterizaría por un mayor
poder de las agencias turísticas puesto de manifiesto en el control
de la oferta, los viajes y los lugares que se visitan, esto es, el
>viaje enlatado= (Melis y Oliver, 1987:7)
Sin embargo, incluso dentro de la concepción del
turismo como un sistema (del cual trataremos en el capítulo
siguiente), los estudiosos del mismo siguen refiriéndose a él de
maneras diversas: se le denomina (Figuerola, 1990:16-18) unas veces
como fenómeno económico y social, otras sector económico, cuando
no industria limpia o de servicios o actividad social y económica,
además de usar tales términos como sinónimos o, al menos,
superpuestos y relacionados entre sí de manera algo difusa y sin
vinculación a una parte (subsistema) determinada del sistema.
Entendiendo el término >fenómeno= como aquello
que se manifiesta y tiene apariencia material o espiritual (DRAE,
1992), es decir, un hecho exterior y existente en sí (Molina,
1991:78), y aplicado al conjunto del proceso turístico, no parece
muy afortunada la designación del turismo como tal (Figuerola,
1990:16), en tanto que el proceso turístico global no puede ser
percibido. Ahora bien, en tanto que manifestaciones parciales de la
realidad, el investigador puede estudiar y analizar apariencias
tales como el consumo, la indumentaria, etc. tanto de turistas como
de anfitriones, con lo cual, al menos en el entorno en el que se
desarrolla el turismo (destino áreas de influencia) y siendo
conscientes de la ocultación de las motivaciones, expectativas, y
aspiraciones de los actores, podría ser válida la consideración
del turismo como >fenómeno=.
Más complejas son las denominaciones >sector= e
>industria=. Como >sector= económico, como aspecto particular
de un conjunto, parte de una clase o colectividad, con caracteres
peculiares, el funcionamiento real no permite la identificación (Figuerola,
1990:17), ya que se escapa por su contenido y variedad de formas de
lo que puede ser considerado como tal. Aunque, en sentido figurado,
pueda ser denominado como >sector servicios=, el turismo compete
a prácticamente todas las ramas de la actividad económica (desde
la construcción a la producción primaria de alimentos, pasando por
la elaboración de productos manufacturados -p.e. artesanías o
restauración- e industriales -p.e. locomoción, ropa y calzado,
menaje-). Con ésto, en el mejor de los casos, debería denominarse
>multisector= turístico, siendo aplicable cuando tratamos de
referirnos a los aspectos infraestructurales del sistema -enraizados
en los tres sectores económicos-, los que, al margen de la
>materia prima= turista, lo forman y mantienen emanando del
sistema socioeconómico global.
Tampoco es, en sentido general, una industria. Ésta
es definida por el Diccionario de la Real Academia Española (DRAE,
1992) como el conjunto de operaciones materiales ejecutadas para la
obtención, transformación o transporte de productos naturales, y
obviamente ninguna de estas operaciones concurren en lo que se ha
dado en llamar >industria turística=. De nuevo en sentido
figurado, la industria turística está formada por el conjunto de
empresas e iniciativas constituidas para satisfacer las demandas de
los usuarios del sistema, los turistas y los residentes (con tiempo
libre y fondos económicos para pagar el servicio). Es en torno a la
materialización de este término que se han concentrado las
esperanzas de desarrollo de muchos países (sobre todo de Centro y
Sur América, Asia y algunos en África, pero también en áreas
concretas del grupo de los occidentalizados), en tanto que se
atribuye a esta >industria= la amplia generación de riqueza,
casi siempre ignorando los efectos colaterales. Con todo y con ello, la industria turística
no es sinónimo de turismo (Molina, 1991:52), es tan sólo un
aspecto parcial del mismo relacionado con la parte operativa, con el
negocio turístico.
Por último, en consonancia con la definición del
turismo como proceso y sistema abierto, el único término que
merece la consideración de adecuado y aplicable al turismo en su
conjunto parece ser el de >actividad= turística. Una actividad
es definida como Ael conjunto de operaciones o tareas propias de una
persona o entidad@ (DRAE, 1992), recogiendo en sí misma las
posibles aplicaciones de >fenómeno turístico=, >multisector
turístico= e >industria turística= (Figuerola, 1990:17), añadiendo
además la posibilidad de adentrarse en las motivaciones,
expectativas y su generación a través del estudio de la causalidad
de las actividades manifiestas en la realidad de cada caso de
estudio.
CUADRO 7.
Aproximaciones conceptuales y referencias terminológicas más
comunes en los estudios antropológicos del turismo.
Así, tomando el turismo en su conjunto como
>actividad=, podemos aceptar una definición holista, que vendría
a decirnos que el turismo es el movimiento de gente a destinos
fuera de su lugar habitual de trabajo y residencia, las actividades
realizadas durante su estancia en estos destinos y los servicios
creados para atender sus necesidades. El estudio del turismo será, así,
el estudio de la gente fuera de su hábitat usual, de los
establecimientos que responden a las necesidades de los viajeros, y de
los impactos que ellos tienen sobre el bienestar económico, físico y
social de sus anfitriones (Mathieson y Wall, 1986:1). Ello involucra las motivaciones y experiencias de los turistas,
las expectativas y los ajustes hechos por los residentes del área
receptora y los roles jugados por las numerosas agencias e
instituciones que interceden entre ellos, además de las culturas de
las áreas generadoras, las de destino y las optimizadas para los
encuentros cara a cara.
Con todo, en esta definición es posible identificar
un proceso turístico y, con su análisis, elaborar una modelo metodológico,
el sistema turístico, que inscrito en un contexto socio-económico-cultural
de carácter global (Nash, 1981:462), ayude a la comparación de
trabajos individuales y a fijar tanto criterios como núcleos de interés
para las distintas investigaciones.
Determinada
por la Organización Mundial del Turismo en más de 24 horas.
Citado
por Mathieson y Wall (1986:10).
Turismo
es el conjunto de los viajes, cuyo objeto es el placer o por
motivos comerciales, profesionales u otros análogos y durante los
cuales la ausencia de la residencia habitual es temporal. No son
turismo los viajes realizados para trasladarse al lugar de trabajo
(Bormann, 1930 citado por Fdez. Fuster, 1985:24).
Citado
por Fdez. Fuster, 1985:24.
Citado
por Cohen, 1984:374.
Entre
los más destacados se encuentran la perpetuación de
desigualdades, con un importante barniz de aumento del nivel medio
de vida, y la dependencia generada en las relaciones
centro-periferia.
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